Péter atya honlapja

EL SANTO ROSARIO MEDITADO CON TEXTOS DEL DIARIO ESPIRITUAL DE LA LLAMA DE AMOR DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

(Padre Péter)

Por el Movimiento Llama de Amor

Queridos Hermanos de la Llama de Amor,

El deseo eterno del Señor Jesús es que nos unamos a Él íntimamente, ya que Él es nuestro único Redentor. Un medio para cumplir esto es la oración, que Él mismo nos dio en el Diario Espiritual de la Llama de Amor. La Virgen nos ayuda en esta unificación, ella siempre ha vivido en la unión con Dios, ella es la llena de gracia (Lc 1,28).

El 2 de febrero hemos celebrado la fiesta de la Presentación de Nuestro Señor. San José y la Virgen María presentan al niño Jesús en el templo y la palabra del profeta exalta a Jesús como la “luz para iluminar a los gentiles” (Lc 2,32). Él es la Luz quien vino a la tierra, pero los suyos no le recibieron bien.

“Pero a todos los que le recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre y nacieron de Dios.” (cf. Jn 1, 1-13).

La unidad con el Señor Jesús es base de nuestro Movimiento, es su objetivo y su contenido también. La Llama de Amor es el mismo Jesucristo. (Diario Espiritual 31 de agosto de 1962.)

De la unidad con Dios debe brotar la unidad entre los miembros del Movimiento. Por eso ora Jesús en su oración pastoral: “Para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.” (Jn 17, 21)

El Santo Padre escribe en su exhortación apostólica “La alegría del Evangelio” del 24 de noviembre de 2013, sobre la hermandad concertada en Cristo:

“Allí está la verdadera sanación, ya que el modo de relacionarnos con los demás que realmente nos sana en lugar de enfermarnos es una fraternidad mística, contemplativa, que sabe mirar la grandeza sagrada del prójimo, que sabe descubrir a Dios en cada ser humano, que sabe tolerar las molestias de la convivencia aferrándose al amor de Dios, que sabe abrir el corazón al amor divino para buscar la felicidad de los demás como la busca su Padre bueno. Precisamente en esta época, y también allí donde son un «pequeño rebaño» (Lc 12,32), los discípulos del Señor son llamados a vivir como comunidad que sea sal de la tierra y luz del mundo (cf. Mt 5,13-16). Son llamados a dar testimonio de una pertenencia evangelizadora de manera siempre nueva. ¡No nos dejemos robar la comunidad!” (Punto 92).

¡Es muy importante que el Movimiento Llama de Amor avance en la dirección que el Señor Jesús quiso que vaya! El fundamento de eso es nuestra unidad con Él y entre sí. Por lo tanto pidamos a lo largo de todo el año en nuestro Movimiento: “Nuestros corazones latan al unísono”.

Padre Peter Szakacs